miércoles, 19 de mayo de 2010

Pensamientos de un escritor

Cuando contemplo los libros de todas clases, de todos los colores, de todos los tamaños, siento una satisfacción inmensa, algo que no logro comprender muy bien. Me encanta oler las páginas de los libros viejos, con sus pergaminos amarillos y su olor a almendra o a avellana. Dentro de ellos, y fuera también, guardan un encanto que es difícil de describir. Aunque me agradan también los libros modernos, con sus portadas deslumbrantes, sus cuadros, fotografías e ilustraciones variadas y llamativas, sus páginas brillantes y vivas.
Un libro para mí es un tesoro, pues en él encuentro una singularidad especial que nadie más que un escritor puede comprender. Tal que si me hubieran arrancado un pedazo del alma para plasmarlo en un objeto propio que contiene mis pensamientos y parte de mí, un pedazo casi de mí mismo, así es un libro.

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